Frenar NO es una opción
El asfalto de las
carreteras de todo el mundo ya está
preparado para que nuestras ruedas pasen por
encima de él. Ha llegado la hora de quemar
neumático en este juego que nos presenta EA.
El planteamiento es simple, no levantes el
dedo del botón del acelerador y se lo más
temerario que puedas, de esta manera
conseguirás mayores puntuaciones y más
impulso para pulverizar los tiempos de cada
vuelta. La diversión está asegurada con este
juego que está pensado para las mentes más
descabelladas de nuestra sociedad, con lo
que se convierte justo en lo que todos
nosotros, jugones desmadrados ávidos de
velocidad, estábamos esperando.
Debes ser consciente de que si tu padre o
tu madre te ven jugando a Burnout 3 van a
sentir algo más que reparos a la hora de
volverte a dejar el coche y es que en este
juego es más que posible que acabes
destrozando (deliberadamente o no) un buen
montón de preciosos cochecitos sin ningún
tipo de pudor o reparo. La conducción
temeraria, arriesgada y casi suicida es lo
que este juega espera de nosotros. En sus
diferentes modos deberemos hacer valía de
nuestro instinto más ruin para sacar de la
carretera y si es posible, destrozar el
coche de nuestro adversario. Todo vale en
este título que desprende acción Arcade por
los cuatro lados de nuestra PS2.
Burnout 3 aporta al mundo de los
videojuegos de motor ese espíritu
destructivo que podíamos encontrar en joyas
del videojuego realmente añejas, como era,
por ejemplo, el fantástico “Destruction
Derby”. En un gran número de diferentes
modalidades podemos demostrar nuestra valía
como auténticos peligros al volante.
Podremos jugar a estresantes contrarrelojes,
carreras donde lo que cuenta es destrozar el
máximo número de contrarios o pantallas
donde deberemos crear el mayor caos
circulatorio jamás visto estampando nuestro
coche contra camiones, caravanas,
furgonetas, autobuses o turismos. Que se
echen a temblar las carreteras de nuestras
principales ciudades, si creías que los
embudos que se montan a la entrada de tu
ciudad eran gordos, es porque no has jugado
a Burnout 3.
Además de todo este suculento repertorio
de locura al volante y destrucción
automovilística, en el título de EA
encontraremos un gran número de coches por
desbloquear, así como camiones, autobuses,
etc. y un buen puñado de nuevas pantallas
por donde correr desinhibidamente.
Gráficos
Nos encontramos ante un juego en el que
prima, ante todo, la sensación de velocidad.
La importancia de notar esta sensación en el
nuevo Burnout es uno de los puntos fuertes
del título y los chicos de EA y de Criterion
se deben haber tomado esto muy a pecho a la
hora de llevarlo a cabo, y es que los
resultados obtenidos son de escándalo. Desde
NFS Underground que no se conseguía un
efecto de velocidad tan apabullante. Con
Burnout 3: Takedown nos vamos a quedar
literalmente pegados a la butaca de nuestra
casa viendo como los objetos pasan cual
suspiros a nuestro alrededor. Dicho efecto
se consigue aplicando una especie de efecto
túnel que desenfoca y estira todo aquello
que va quedando a nuestro lado, muy parecido
al que en su día contemplamos en el
anteriormente citado juego de la saga NFS.
Es digno de ver (y sentir) el efecto
conseguido en el tercer Burnout y es que
pocos juegos consiguen hacernos sentir los
250km/h tan bien lo hace este interesante
título.
Otro elemento importante de Burnout son
los coches. Pese a que no es un juego que
cuente con las licencias necesarias para
incorporar modelos automovilísticos reales,
podremos encontrar un gran número de coches,
de diferentes categorías como los reducidos
Compact o los exagerados Muscle, pasando por
los imprescindibles prototipos. Los modelos
de los coches están bastante bien realizados
y reflejan las luces y las superficies del
escenario de forma realista a altas
velocidades. Pero si por algo hay que
destacar el trabajo realizado con estos
coches, es por el realismo con el que se
plasman los choques en la carrocería. Cuando
choquemos frontalmente contra un autobús
(por ejemplo), podremos observar como
salimos disparados, con toda la chapa y el
chasis deformado, con los cristales rotos y
el capó a veinte metros de nosotros, al
igual que las ruedas. Da gusto tener
accidentes en Burnout 3, y es que cada golpe
levanta multitud de partículas, cristales
rotos y chispas que se elevan y caen luego a
tierra.
Los escenarios, por lo menos en las
partes por las que pasamos también están muy
bien trabajados. Esto es digno de elogio
teniendo en cuenta a la velocidad con la que
se mueve el título. El asfalto está muy bien
representado y refleja la luz del sol de
forma realista cuando este incide en el
directamente, las luces se alargan y se
deforman en los túneles debido a la
velocidad que llevamos. Además la variedad y
el nivel de detalle de estos escenarios es
muy alto. Incluso encontraremos carteles
publicitarios que anuncian auténticos juegos
de EA así como de una famosa emisora de
radio del territorio español. No obstante,
la parte del escenario que no suele estar
cerca de la carretera ha sufrido un descuido
importante. Esto podremos observarlo cuando
nos salgamos de pista y vayamos a parar a
las cunetas o más allá. Este es el precio
que debe pagar nuestra PS2 para que no
suframos molestas ralentizaciones.
Para finalizar este apartado comentaremos
que Burnout 3: Takedown incorpora la opción
de 50 o 60 Hz para todos aquellos que posean
un televisor con capacidad para soportar
esta opción.
Sonido
La banda sonora de este título aglutina
un gran número de grupos conocidos,
sobretodo para todos aquellos amantes de
Rock alternativo y el Punk Rock. Para los
que disfrutamos con esta música, el
enterarnos que la banda sonora de Burnout 3
está compuesta por este estilo musical y no
por otros como pueden ser el Rap o la música
electrónica nos llena de satisfacción ya que
además, el resultado es genial. La música
nos enganchará a cada carrera, nos pondrá a
tono y nos hará disfrutar un poquito más del
arte de la conducción. Y es que, ¿cuál va a
ser la autentica música de carretera sino el
Rock?.
Grupos de vanguardia como Franz Ferdinand
en la escena alternativa o los míticos
Ramones que aportan el “I’m Gonna Be
Sedated”, así como los ya añejos Pennywise u
otros grupos menos conocidos por la gente de
a pie que tocan Rock de calidad como puede
ser el caso de Jimmy Eat World colaboran en
la banda sonora de este juego, que bien
podría salir en CD y más de uno la
compraría. Como no podía ser de otra manera
EA nos vuelve a deleitar con una selección
musical de lujo para otro de sus grandes
videojuegos.
Otro aspecto importante es que la música
durante el juego se nos presentará como si
estuviéramos escuchando la radio. Arturo, el
locutor de Crash FM nos retransmitirá la
jugada y nos pinchará los temazos a medida
que corremos hablando un perfecto
castellano. Sus locos comentarios se irán
intercalando con la música durante las
carreras y también fuera de ellas, en los
menús.
Los efectos de sonido también saben estar
a la altura de las circunstancias, como no
podía ser de otra forma. Los choques nos
impactarán tanto visual como auditivamente
con el sonido de los cristales rotos o de la
chapa en fricción con el asfalto, los
motores nos pondrán la piel de gallina con
sus rugidos al apretar el botón de impulso,
así como el sonido que se vuelve más grave
al entrar en un túnel. Todo representado con
gran lujo de detalles. La verdad es que con
apartados de calidad como este, da gusto
jugar. Los chicos de EA han vuelto ha hacer
un excelente trabajo.
Jugabilidad
Si hay algo por lo que el nuevo título de
EA Games destaca es por su alta jugabilidad.
Nos encontramos ante un arcade en toda
regla, un juego en el que la realidad se ve
vulnerada con cada acelerón. Nuestro
objetivo será cruzar la meta lo más rápido
posible destrozando a cualquier contrincante
que ose ponerse en medio de nuestros
propósitos. La espectacularidad está
asegurada con este juego, que no es más que
un simple a la vez que fantástico
espectáculo para nuestros sentidos. Cada
choque, cada acelerón y cada enemigo abatido
nos harán sentir la emoción de la conducción
más extrema que hallamos visto últimamente
en el mundo del videojuego.
Los modos de juego son bastante
originales y numerosos. Encontraremos las
típicas contrarrelojes en las que tendremos
que correr como posesos, otras en las que
tendremos que hacer frente a los otros
corredores acabando con ellos lo más rápido
posible, otras en las que tendremos que
crear el caos en las carreteras
empotrándonos contra los vehículos que
circulen por allí, etc., etc. Para proseguir
en la aventura automovilística que nos
propone Burnout 3 deberemos luchar por los
mejores tiempos o las mejores puntuaciones,
que se traducirán en medallas de bronce,
plata u oro. A medida que conseguimos puntos
y medallas podremos ir desbloqueando nuevos
vehículos y nuevos circuitos a lo largo de
todo el mundo. La oferta de pantallas y
coches, pese a que inicialmente es bastante
escasa, se irá alargando considerablemente a
lo largo que avanzamos en el juego. La
simulación de conducción en este título es
más bien poca. Se ha sacrificado todo lo que
implica una conducción realista en
detrimento de la acción y la velocidad.
Cogeremos curvas a velocidades
descabelladas, derrapando de maneras
imposibles con coches que chocan contra
otros y acto seguido, vuelven a salir
disparados hacia la meta. Os habrá quedado
claro pues, que Burnout 3 no intenta
mostrarnos en ningún momento el
comportamiento real de un coche en
carretera, sino que simplemente busca
divertir al personal con alocadas carreras
de acción desenfrenada. Para tal objetivo el
juego hace uso de un acumulador de impulso
que se va rellenando con cada acto temerario
que realicemos y que nos permite aumentar la
velocidad de nuestro coche. Con cada
derrape, salto, adelantamiento extremo o con
cada choque con nuestro contrincante
obtendremos impulso que activaremos pulsando
el boton R1. Además, como novedad en el
tercero de la saga Burnout, se ha
introducido una novedad, el “tiempo de
impacto”. Gracias a esta opción, cuando
tengamos un accidente y nuestro coche salga
despedido por el aire, podremos controlar
hacia donde queremos que caiga, de forma que
podremos molestar a otros corredores o
incluso destrozarlos cayéndoles encima.
Como podéis ver nos encontramos ante un
juego que es adrenalina en estado puro y
diversión a raudales. Se le puede dar mucha
utilidad a este juego que seguro que nos
ofrecerá a todos muchas horas de
entretenidísima diversión. Si a esto le
sumamos el multijugador y las opciones
Online que nos permitirán destrozarnos los
coches entre amigos, podremos advertir que
la vida útil de Burnout 3: Takedown se prevé
larga.
Conclusión
Todos aquellos amantes de lo desenfrenado
están de enhorabuena. Burnout 3 es un juego
que merece la pena por su originalidad y por
lo entretenido que es capaz de llegar a ser.
Horas y horas de entretenimiento es lo que
encontrará todo aquel que se haga con él en
cualquiera de las plataformas para las que
ha salido a la luz este título. Hacia tiempo
que no lo pasábamos tan bien con un juego de
conducción. Recárgate las pilas y libera
toda tu tensión corriendo por las ciudades y
causando estragos por las vías públicas de
todos los continentes.
Burnout 3 merece la pena, aunque pueda
llegar a alterar nuestro concepto de
conducción. Avisamos, después de jugar a
Burnout 3 conducir tu utilitario puede
resultar aburrido.